domingo, 23 de abril de 2017

Mis escritos

No preguntes porqué escribo, si ni yo misma lo sé.
No sabría por dónde empezar a explicar lo inexplicable. Lo que gusta por que si. Lo que amas sin dudar. Lo que duele al respirar.
Lo que necesito.
Ni lo que cuento, ni lo que digo es real o es ficticio. Ni comprensible, ni incomprendido.
Son historias encontradas. Incluso momentos no vividos.
No me digas cómo hago para no callarme lo que siento, porque es imposible no escuchar o no acabar con el oído en otros labios y sonsacar delirios. Para luego plasmarlos en ese libro eterno que jamás será perdido.

Se pierden las palabras soltadas al viento. Se esfuman los piropos y suspiros. Las promesas, los cumplidos. Se pierde todo aquello que no quedó escrito.

No me digas que no entiendes mis escritos, que no son lógicos, ni siquiera con sentido. No pretendo que lo entiendas, no es tu historia, nunca cuento a quién escribo. Son escuchas, pensamientos, reflexiones y antesalas de un futuro percibido.
No pretendo que me entiendas, cuando ni yo misma me explico.
Todo inicia en un libro.

lunes, 17 de abril de 2017

Lo esencial es invisible a los ojos


Me apasiona detenerme a contemplar el ir y venir de  los coches. Sin hacer nada más. Como si todos tuvieran un destino. Un camino ya trazado y yo no le encuentro, ni lo exijo. Solo observo. Con sus prisas, sus ganas de llegar, para luego volver a empezar el camino desandado, y siempre igual.
Es la apatía de esto, lo que nos come y no nos guía. Es el sentirnos utilizados por la vida y llegar un momento en el que el propio camino nos parece agobiante, poco emocionante y lo hacemos más lento, sin ganas, casi muertos.
Me relaja sentarme a observar. Las urgencias, las caras de angustia. Pocas de felicidad. Deduzco en muchos el anhelo de decirle todo a alguien, y callan. Esas bocas cerradas no expresan nada, pero su expresión lo grita todo. Es una lástima tantas mentes cerradas.
Me concentro en sus andares. Su desgana.
Contemplo aquel que está ante su pantalla, buscando algo más, moviendo arriba y abajo. Deseándolo encontrar. Y no llega, no es lo que necesita. No entiende que ahí no es donde lo hallará.
Mirar la carretera, mirar la pantalla, todo parece igual. Ni el trayecto contenta, ni la recompensa es la que se espera.
Nadie tropieza con lo que busca, si se centra en esperar. Nada es fácil. Nada llega sin forzar. Un encuentro, una llamada, un beso que lo dice todo, o la mirada que ya no puedes apartar.
Me apasiona reflexionar tal cual una psicóloga fuera, estando más o menos acertada. Ni soy ejemplo, ni vendo mi pensar. No muestro mis triunfos, ni escondo mis errores. Me contento con haberlos cometido, es mi ganancia al final.
Yo también me siento observada. También me apremia la prisa, de no saber hasta dónde llegará. Después de todo, formo parte de ese mismo mundo, que me obceco en criticar. Tan intenso y caótico. Siguo el mismo rol. Aunque en ocasiones desee abandonar.
Me apasiona el sentarme a contemplar esas sonrisas sinceras de los niños que juegan en el parque y no les importa nada más.
Después de una película. De estas que una tarde te repantigas en el sofá, por acompañar. Fue el mensaje, grande, hasta me atravería a decir que el libro de obligada lectura, ahora lo sé.
Y su lema lo es aun más. LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS.
No lo puedo negar, me ha llegado al alma. Me ha gustado reflexionar junto a mi hija. Y ver que todos seguimos el mismo camino, que la vida nos pinta, pero depende de nosotros mismos, trazarlo felices y dando un motivo de estar en este mundo o continuar como autómatas sin rumbo, ni sentido, simplemente por que si. No te engañes, la vida no es un fraude, es un experimento, en el que cada cual hace su propio descubrimiento.
La mejor versión de uno mismo, es proponerse amanecer de nuevo, para empezar a experimentar. Ese es nuestro error, creer que es un día más.
Iluso el ser humano. Siempre, es un día menos. Hagamos como El Principito. Sintamos más. Lo esencial.
Lo que se siente por una rosa, por el aire que respiras tan necesario, vital, por ese suspiro lanzado y nunca se suspira por suspirar, por sonreir mucho, por llorar de felicidad o de soledad, por correr, conversar, mirarnos a los ojos, abrazarnos, por besar más, no pensar en el futuro, no esperar tanto de los demás. Vivamos más.
By Miriam Giménez Porcel. Para: http://elpoderdelasletras.com/

lunes, 10 de abril de 2017

Me dejé seducir


Sus ojos, su boca, sus manos, sus dedos, precipitándose a un infierno seguro.
Y aun así.
No tuvo duda.
Lo hizo.
Fue valiente. 
Me sedujo.
Es justo, sincero, directo, maduro.
Me declaro inocente.
Ingenua.
Insaciable.
Y sin pena.
Sus labios carnosos, su rápida lengua y mirada perversa.
Mi perdición.
No pido clemencia. 
Tal vez el perdón.
Mi alma inocente,
pecó en lo evidente,
cayó sin rendición.
En su mente sin prohibiciones,
en sus dulces declaraciones,
en sus livianas imitaciones.
No tuve duda.
Fui cobarde.
Me dejé seducir.
By Miriam Giménez Porcel. Para:http://elpoderdelasletras.com/ 

 
 


 

miércoles, 5 de abril de 2017

Los mensajes


No me mandes más mensajes que no capto, no asimilo, 
que no entiendo, ni descifro.
Dime cosas al oído, en la cama, en gemidos, al momento de mirarnos, o al instante de dormirnos.
Rompe ese segundo en que los sueños van al vacío, 
y recuperemos el tiempo perdido, 
No me mandes más mensajes. 
Dímelo todo pronto, rápido 
y por el motivo que nos ha unido.
Que ya me cansa tanto silencio. 
Tanto decir las cosas en frío. 
Que ya no quiero tu mutismo. 
Tanto creer sentir, para no sentirlo.
No me mandes más mensajes. 
Dímelo cara a cara. 
Sin incógnitas, ni indirectas, 
sin caritas de amor, 
que no me dan calor, 
ni caras contentas,
 que no me llegan.
Dime en alto y claro que te quiero, 
saca al aire los suspiros, 
no te calles obviedades, 
no me obligues a admitirlo. 
Que odio los misterios, los conflictos, los recelos, las mentiras encubiertas, las esperas, y el pitido que te avisa que ya llega, tu respuesta, todo escrito en cuatro frases. 
No hay ternura plasmada en un recado que no quiero, porque no te veo, no recibo ya tu afecto, no compruebo tu mirada y no percibo sentimientos.
No me mandes más mensajes. 
Busca un hueco en el vacío que ahora siento,
Quiero el móvil lejos,
y tus labios insaciables,
en mi cuerpo
y tus dedos muy inquietos
recorriendo recobecos.
Basta de buscarnos en mensajes y encontrarnos en silencios.
By Miriam Giménez Porcel. Para: http://elpoderdelasletras.com/



lunes, 27 de marzo de 2017

Sonrisa Insolente


Hoy me apartas de un zarpazo de tu vida, de tu juego.
Sin lamentos. No te juzgo. Incluso huyo.
Exigías las respuestas. Imponías las preguntas.
Suspendías mis acciones. No aprobabas mis avances.
Ya mis logros no son tuyos. Ni mis retos tu recreo.
Nunca sentí calor en tus besos. 
No hubo amor en los encuentros.
No eres dueña de mi alma.
Ni causante de mis sueños.
No fuí hombre en tus brazos.
Anulaste pensamientos.
Soy cobarde al no enfrentarme,
a tu corazón de hielo.
Yo decido mi futuro.
Lejos. 
Hoy dimito para siempre.
Y no creas que yo sufro.
No te quise, ni te quiero.
Tu sonrisa insolente,
me declara insolvente.
Y yo exigo,
mi despido improcedente.
Tengo mis derechos.
Nunca fuiste mujer suficiente.
By Miriam Giménez Porcel. Para: http://elpoderdelasletras.com/
 
 
 

El secreto de la felicidad


Nadie dijo que sería fácil. 
Ni rápido. 
Nadie pensó jamás que algo tan efímero, estuviera tan cercano. 
En tus manos. 
Y se te escapa, cual arena deslizándose sin remedio, si tú no las juntas, la cierras y la mantienes guardada, 
como un tesoro preciado. 
No permitas que se escape por las ranuras. 
Lo pasado ya no vuelve.
La felicidad no se compra. 
Ni se entrega y mucho menos se regala. 
Se siente. 
Se provoca. 
Se magnifica, 
en todo caso, 
para contagiarla.
Hay quien jamás la alcanza.
Hay quien se siente juzgado por expresarla.
Nunca el rico lo fue, si no supo apreciarla.
Nunca el pobre quiso creer,
 que eso era lo que otros le envidiaban.
La felicidad no se compra. 
Ni se entrega,y mucho menos se regala.
Los besos, los abrazos, las sonrisas, las conversaciones de madrugada, las miradas cómplices, las pícaras, las inocentes y las robadas.
Un paseo en bicicleta en primavera, un chapoteo en los charcos en la tormenta, un helado de fresa, de mango o de lo que quieras, compartirlo, saborearlo, mancharte la cara.
Los sueños, las ilusiones, las llamadas sinceras a media mañana, los mensajes únicos que envías sin pensar, los amaneceres acompañados, o en soledad para saborear la calma, los atardeceres de amigos, los masajes, los susurros, los retos, las ganas locas de ser besada, las duchas al despertar, los baños relajantes con velas y esa llama parpadeante, implorando no ser apagada.
Nadie dijo que la felicidad fuera clara,
ni que la vendieran. 
Ni siquiera puede ser robada.
Cada una de estas acciones,
son gratis y no hay que pagarlas.
Solo vivirlas. Disfrutarlas. Sin excusas, ni vergüenza, ni forzarlas.

"Es el secreto de la felicidad, que todos claman,
está en uno mismo,
solo depende de ti alcanzarla"
By Miriam Giménez Porcel. Para:  http://elpoderdelasletras.com/


lunes, 13 de marzo de 2017

Amor Canalla

 ¿Qué ocurre cuando ya no sientes nada?
Dime tú, que permaneces impasible en tu lado de la cama
¿Qué ocurre cuando sabes que el amor se cuela por la rendija del sumidero?
Y dejas correr el agua.
No lo evitas, ni lo tapas.
"Son etapas", dice uno.
"Todo acaba" ella exclama.
Y vuelves la cara.
Ya no luchas.
Él se calla.
Tal vez era el resultado,
de una muerte anunciada.
Puede que ahora ya no haya tiempo,
nadie le pone ganas,
para salvar una relación que no avanza.
¿Qué le ocurre a esta generación que dice amar a su manera?
Pero no se arropa, no anhela despertar unidos cada amanecer, ni disfraza las madrugadas con cenas románticas.
No hay mejores, ni peores. Es otra mentalidad. Es sentirse autosuficiente y no necesitar una media naranja.
Sexo salvaje. Reprimir las ansias.
El instinto animal y volver a casa sin ataduras.
Es probar varios sabores, hasta llegar con el que valora tu salsa. 
Y si sigue siendo dulce, continuas con las risas, y la vida, sin agobiarse por nada. 
Pero si la cosa se pone amarga, no hay misterio, cada uno por su lado y a empezar de nuevo. 
Tal vez insensibles sea la palabra.
Tal vez no quiera entenderlo nunca.
No me considero de la generación canalla.
By Miriam Giménez Porcel.